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jueves, 18 de febrero de 2010

La Osteopatía en el campo Craneal

El precursor de la osteopatía craneal fue William Sutherland, que descubrió el movimiento craneal después de años de investigación. Estas investigaciones lo llevaron a poner en evidencia lo que él llamó el C.R.I., CRANIAL RITMIC IMPULSE, traducido por M.R.P. Mecanismo Respiratorio Primario.

El movimiento autónomo que Sutherland descubrió tiene una frecuencia promedio de 12 ciclos por minuto. Este M.R.P. tiene dos clases de movimiento, el de flexión, también llamado de apertura o rotación externa, y el de extensión, cierre o rotación interna. Este M.R.P. es totalmente independiente de la respiración pulmonar y tiene una amplitud de 20 – 30 micrones pero es fácilmente perceptible para la mano, puedes probarlo colocando tus manos, suavemente, con buen contacto, sobre el cráneo de tu pareja o de un amigo, sin presionar.


William Sutherland devolvió a la mano la importancia que nunca hubiese debido perder en medicina. El decía en Osteopatía: "Enseñen a los dedos de sus estudiantes cómo sentir, cómo pensar, cómo ver, y luego, déjenlos tocar".
El sacro se mueve al mismo ritmo que el cráneo, balanceándose entre los dos huesos ilíacos. Es un movimiento perfectamente sincronizado con el cráneo, con el cual está relacionado por el tubo constituido por la duramadre.


Este volumen débil tiene una importancia considerable en la salud de la substancia nerviosa. El Líquido Céfalorraquídeo (L.C.R.) llena los ventrículos cerebrales, envuelve el cerebro, la médula espinal y la vaina de los nervios periféricos. Es un verdadero almohadón hidráulico entre el cerebro y la pared ósea, amortigua los golpes y protege así los 60 a 100.000 millones de células de la neuroglia y los 100.000 millones de millones de sinapsis. Su densidad, idéntica a la densidad de la sustancia cerebral, evita el aplastamiento contra la caja craneal en los choques. También tiene un rol de nutrición y eliminación. El L.C.R. transporta los elementos nutritivos de la sangre hasta las estructuras nerviosas, y en sentido contrario, elimina los desechos.





El cerebro y la médula espinal poseen el movimiento propio que conocen muy bien los neurocirujanos, que deben convivir con él durante una operación sobre la médula espinal o el cerebro.

Las Fascias son las encargadas de transmitir el M.R.P. a lo largo de todo el cuerpo, por lo que si se ve alterado en su amplitud o en su frecuencia se pueden presentar síntomas a nivel del Cráneo, Raquis y Sacro, pero también en zonas distales como los brazos, piernas y vísceras.

La noción de fascia fue ideada por Still. Ellas pertenecen al grupo tisular más abundante del cuerpo humano, el tejido conjuntivo, y se encuentran en todas las estructuras del cuerpo. No es asombroso, pues, que toda movilidad a nivel del sistema cráneo-sacral lleve la propagación de esta movilidad a todos los niveles del cuerpo humano por simple puesta en tensión de esta mecánica fascial.

Teniendo en cuenta esta pequeña introducción, es importante tener en cuenta que para lograr una mejoría rápida y una resolución real del problema, dolor o patología debe existir un buen funcionamiento y equilibrio entre estos dos grandes sistemas: El Sistema Cráneo-Sacro y el Sistema Fascial.

Unas cuantas citas de grandes pensadores y terapeutas del sistema cráneo-sacro y de la biomecánica craneal nos ayudan a darnos cuenta de la importancia de estos sistemas: